La gestión comienza con la recepción de los residuos en el área de pesaje y control, para continuar posteriormente con su distribución y almacenamiento en las plataformas de recepción de residuos mediante una pala cargadora.
Esta línea comienza con una primera separación de objetos voluminosos en la plataforma de descarga. Posteriormente, la pala cargadora vaciará el contenido de la cuchara sobre el alimentador de cabecera de la línea de proceso.
El alimentador descarga los residuos sobre el transportador metálico que traslada el producto hasta la zona de selección primaria. El producto, atraviesa una cabina en donde se separa manualmente, por medio de operarios, el cartonaje grande y los objetos voluminosos. Los productos recuperados son depositados en los correspondientes contenedores a través de unas tolvas. Todos estos elementos tienen que ser separados principalmente para ser reciclado, y por otra parte para que no perjudiquen el resto del proceso.
Los productos no recuperados en esta fase anterior, entran en el trómel, de 16 m de longitud y provisto con dos zonas filtrantes, la primera con malla de 90 mm de diámetro por la cual criba toda la materia orgánica, y la segunda malla de 190 mm, en la cual se produce la separación de los residuos, principalmente envases.
Los residuos no seleccionados siguen la línea que los conduce hasta el separador electromagnético que separa los metales férricos. Los metales no férricos son descargados sobre una cinta que los conduce a las corrientes inductivas de Foucault, esto es, se produce la separación del Aluminio, latón, cobre, etc.
Tanto la fracción magnética y metales no férricos se prensa y deja el producto en pequeñas balas prensadas y en disposición de ser almacenadas y posteriormente transportadas hasta el destino de reutilización.
Los residuos que resten de este proceso anterior son considerados rechazo; se depositan en la zona de vertido.
PROCESO DE COMPOSTAJE
La materia orgánica separada en la planta de selección es descargada en la nave de fermentación mediante un tripper y se traslada a los túneles de compostaje mediante pala mecánica. Los túneles se cubren con la membrana semipermeable mediante una cubierta metálica. Durante 20 días se produce la digestión aerobia de la materia orgánica, por medio de un proceso de aireación forzada, manteniendo controladas unas condiciones adecuadas de temperatura, humedad y oxígeno. Transcurrido el tiempo de compostaje, el residuo es enviado a una planta de afino, donde es depurado de impurezas. La estabilización e higienización de la materia orgánica se realiza mediante una fermentación aerobia de las sustancias orgánicas biodegradables por bacterias. Durante el proceso se estabiliza y se eliminan los malos olores, obteniendo, además, una importante reducción del volumen del residuo como consecuencia de la pérdida de humedad.
El proceso requiere un sistema de supervisión y control para la visualización y modificación de las variables que intervienen en el tratamiento.
El proceso de afino se inicia en el alimentador de compost que dosifica el producto y lo descarga hasta el tromel de clasificación. Este tromel está dotado con una malla cribante de 25 mm de diámetro. El hundido del tromel es recogido por una cinta y transportado hasta la criba horizontal a través de las sucesivas cintas. El producto no cribado por la malla de 25 mm de diámetro en el tromel cae a la cinta de recogida de rechazos y se depositará en vertedero.
La criba horizontal dispone de una luz de malla de cribado de 15 mm, que permite el paso de las partículas más pequeñas que son recogidas y transportadas por una cinta hasta la tabla de separación densimétrica. La fracción comprendida entre 15 y 25 mm es considerada rechazo de la criba, se trata de un material inertizado que se destina a cubrición en vertedero.
El compost limpio se dirige hacia la zona de almacenaje. Ya está listo para su comercialización.


